Crianza
Para que una persona confíe en sí misma, antes hizo falta que alguien más confiara en ella. Aquí tienes algunas pistas para ayudar a nuestros hijos a sentirse capaces de enfrentar la vida y sus retos.
- Dile cumplidos a tu hijo lo más posible, toda su vida. «Eres guapo, guapa. Eres inteligente. Eres capaz. Confío en ti. Te quiero.»
- Anima sus progresos y sus experiencias desde bebé, con reconocimiento y gestos de cariño. Tener miedo a lo nuevo o al cambio es normal: por eso hay que prepararlos, acompañarlos y tranquilizarlos.
- Enséñale que un error no es sinónimo de fracaso, sino una experiencia en la que lo más importante es el aprendizaje.
- Acompaña las dificultades de tu hijo. Toda persona tiene talentos y dificultades, pero muchas de ellas pueden superarse con la práctica, el esfuerzo y la perseverancia.
- Intenta encontrar el equilibrio entre la exigencia y la flexibilidad. Hay que animar al niño a comprometerse con sus actividades, pero a veces conviene aceptar que insistir en un tema o tener expectativas demasiado altas puede generarle estrés.
- Dale oportunidades de elegir, acordes a su edad. Puede ser en decisiones de la vida diaria, o incluso en los planes de vacaciones o de familia.
- Fomenta la comunicación diaria. Nombrar sus emociones, sus vivencias y las posibles dificultades del día le permite al niño comprender lo que vive y afirmarse.
- Celebra sus logros. Con palabras —«¡Bravo!», «Estoy orgullosa»— o con un gesto significativo.
- Relativiza sus «fracasos». Intenta primero acompañar la frustración, la vergüenza, la decepción… Ayúdale a poner en palabras lo que pasó y ofrécele tu ayuda. Recuérdale que nadie es perfecto, pero que con todas sus cualidades siempre puede mejorar o encontrar otras soluciones.
- Intenta no hacer comparaciones con otros niños: «Tu hermana sacaba mejores notas que tú.»
- Por último, evita las frases negativas como: «No lo vas a lograr», «Eres un inútil», «Estoy decepcionada», «Podrías haberlo hecho mejor»…